Ahora que estoy a dos semanas de dejar Lyon es cuando empiezo a pensar (a recordar) todo lo que he vivido este año, las experiencias, las lágrimas, las risas, los esfuerzos; pero sobre todo vienen a mi mente todas las personas que he cruzado este año. Desde el día antes de irme que cené sushi (jaja), Ana G y mi padre despidiéndome en el aeropuerto; Memo, mis tíos, Mayra y Martha en Monterrey; el primer encuentro con los voluntarios el día siguiente; el viaje a Paris; la llegada; el primer mes en Paris... hasta ahora que estoy a dos semanas de irme de Lyon, tantos recuerdos, tantas aventuras...
Los recuerdos lejos de ponerme nostálgico me incitan a seguir en nuevas aventuras y diferentes proyectos. Seguir en esta búsqueda eterna de uno mismo en la que todo humano está. Es por eso que me gusta viajar, el ver otras culturas, tradiciones, países diferentes a las que conoces te obliga a ampliar tus horizontes y sobre todo te invita a mirarte a ti mismo, a empujarte hasta el máximo, a conocer personas nuevas. Y es conociendo personas con diferentes historias y con distintas costumbres a las tuyas donde aprendes a conocerte a ti mismo, a ir hasta el límite de tus capacidades; es aquí donde empiezas a comprender el mundo dónde estás y la gente que lo habita.
No te quedes mucho tiempo en el mismo lugar, corres el riesgo de acostumbrarte...
Le premier souvenir que j’ai de quand j’étais petit c’est (je crois) le premier jour d’école en disant au revoir à mes parents et en partant dans une nouvelle aventure… c’est pour ça que je n’aime pas dire au revoir aux autres, je préfère partir sans dire au revoir, sans carte, sans direction, sans être pressé. Partir dans une aventure différente en se jetant dans l’inconnu…
Et toi ? Quel est ton premier souvenir ?